lunes, 23 de junio de 2014

Defender la camiseta

El sábado vi el partido de la selección argentina junto a varias personas. La mayoría de los hombres quisimos verlo por la Tv Pública más que nada porque, creíamos, relataba “El Pollo” Vignolo. Ahí empezó todo. Una aclaró que se bancaba ese canal sólo por el mundial. Otro decía que no había que darle rating (con una lógica de empresa privada que daba más pena que risa). Otros despotricaron no sé qué cosa cuando en pantalla apareció la bandera que decía “Fuera fondos buitres”. Luego, durante el partido, esas mismas personas, y otras, criticaron a Sabella duramente por su manifiesta afiliación a las políticas del gobierno nacional.
¿Qué lógica extraña me aleja de entender el fanatismo psicótico que lleva a alguien a denostar, odiar y ningunear TODO (sea lo que sea) lo que tenga que ver con la referencia a un color político, social o cultural? Y pongo énfasis en el TODO, porque si un partido, político o ideología no les gusta por algún motivo todo lo que haga, por acción u omisión, será negativo.
 Este fanatismo o discriminación masiva, expone a las personas que lo practican a altos grados de idiotez y siomismo. No permite analizar la realidad críticamente. Instala la lógica futbolera del blanco o negro. Y este virus simio no discrimina banderías partidarias. Se expresa tanto en aquellos que tildan de traidores a la patria a quienes cuestionan el nombramiento de Milani, los acuerdos con la megaminería,  o dudan del progresismo de Boudou; como en los que no miran la Tv pública para no apoyar al gobierno, critican todas las políticas sociales para restarle cualquier mérito a sus impulsores, o festejan la resolución a favor de los fondos buitres porque creen que jode al gobierno y no al país todo.

La gran macana en todo esto es que se hace difícil discutir de política. Se defienden nombres, o etiquetas, y no se habla de acciones políticas, de ideología práctica. Nos ponemos la camiseta y ¡vamo lo pibe! Aunque ganes o pierdas no me importa una mierda…a tragar sapos porque lo que importa es no bajar los trapos… Y es una macana por dos cuestiones, 1) el conservadurismo se acomoda mejor en movimientos rígidos, verticalistas, corporativos y 2) las camisetas se las puede poner cualquiera, y uno se puede descubrir defendiendo a Messi… y al Chiqui Pérez. Hojaldre.
DON CHICHO

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