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Idea de Estado que conviene a los sectores más poderosos |
Un chiste
de Nik en La Nación (el diario) del domingo, en el que Papá Noel se hace el
cómico y dice que se va a apurar a entregar los regalos, antes de que Cristina le expropie los renos.
Una nota de Mariano Obarrio en La Nación
del domingo en la que ubica al Estado (que mezcla con el gobierno con intención
de confundir), con un devorador de todo y algo muy malo, malo, malo.
Parece
que existe honda preocupación por que el Estado argentino compre, estatice,
nacionalice o expropie, como a usted más le guste o a su discurso ideológico le
convenga, empresas privatizadoras de edificios o servicios públicos. Lo ven
como algo muy negativo, terrible, casi demencial. Y esto puede deberse a varias
razones. Veamos:
1)
Aquellos
que se quejan o lo presentan como raro y anormal, lo hacen porque son
partidarios de que todo lo estatal esté en manos privadas. Quieren un Estado
débil, flaco, sin respuestas.
2)
Yo-tu-él-nosotros-ustedes-ellos
no son parte del Estado, que es un ente abstracto, ajeno y hasta maligno. Nada
de lo que haga o decida nos incumbe, ya que somos seres independientes y
logramos todo lo que necesitamos si nos lo proponemos.
3)
(una
variante de la anterior) Existe el temor de que les pase a ellos lo que le pasó
a Repsol y a la SRA. Temen que ese monstruo llamado estado les saque lo que es
suyo, aquello por lo que no deben rendir ninguna cuenta. Proponen que los
intereses particulares estén por sobre los colectivos. Se cagan y se mean en lo
público, estatal y nacional. Ergo, en estas cuestiones (qué es lo prioritario
para el país) son enemigos del bien común y deben ser combatidos por la ley.
Esto que
ayer hizo Nik y toda La Nación (el diario) es lo que hacía el vocero Bernardo
Neustad a fines de los `80, cuando quería instalar la necesidad de las
privatizaciones y allanarle el camino al gobierno entreguista de Me(n)em y sus
secuaces. El tema es que pasaron muchos años, y las caretas se cayeron hace
rato.
DON
CHICHO.
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