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Para unos la cosa es clara, fin de ciclo, crisis, estallido, helicóptero, renuncia. Para los otros no se puede permitir que los grupos que acompañaron a Alfonsín hasta la puerta, insistiéndole que se vaya, y los que le pusieron nafta al helicóptero de De La Rua luego de haberlo usado como gerente de sus meganegoiados, ahora quieran desestabilizar al gobierno de Cristina. Unos gritan como el tero y los otros los corren para saber dónde van, para al menos tenerlos siempre a tiro.
Ya lo dijo Freud, la realidad no es per sé, se construye. Habrá que elegir la menos delirante.
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