viernes, 16 de septiembre de 2011

Cómo somos en la calle (casi un tratado)

¿Qué tan lejos estamos de Homero?

Luego de todo lo que ya se dijo sobre el accidente de Flores quisiera yo en estas líneas echar luz sobre un tema que es central en el caso y nos atraviesa cada vez que ponemos un pie en la calle. La poca bola que le damos a las normas de tránsito, por desconocimiento o de puros boludos que somos. Aquí les tiro algunos ejemplos que ustedes podrán reconocer rápidamente, y tomar conciencia del cambio que debemos hacer en la vía pública para respetarnos un poco más, a nosotros y al prójimo.

# El Olímpico: El ñato que cuando va a cruzar una calle hace un repiqueteo, abajo ya del cordón, claro, como calentando antes de una carrera,  y ni bien puede se manda intrépidamente hacia la otra vereda esquivando coches. Uno piensa, al ver esta actitud casi suicida,  que el quía corre porque se le incendia la casa, o debe salvar a su hijo de las garras de esquéletor…pero no, al llegar a la otra acera, depone mágicamente su actitud ansiosa. Ni bien pone un pie sobre el cordón, se lo ve caminar pausadamente, como si de un dominguero paseadero se tratara. ¿Para qué diablos arriesga su vida? ¿Qué lo lleva a asustar a varios automovilistas que deben clavar los frenos pensando en que matarán a alguien? ¿Cuál es el apuro?...Quí lo sá. Nivel de boludismo: 5 sobre 5

# El ganador de yardas: Se trata de gente que, seguramente, es amante del fútbol americano. Parte fundamental del juego consiste en ganar terreno, ganar yardas. Y para lograrlo todo vale. Pasar en amarillo/rojo un semáforo aunque se queden con el auto sobre el paso peatonal; adelantar el coche medio metro, aunque implique no dejar salir a un auto que estaba estacionado y quiere salir; No dejar pasar al carril por donde van a un coche que con el guiño les indica que desean doblar o incorporarse a una salida de autopista porque eso implica frenar, no avanzar, y eso no les deja ganar terreno; Hacer maniobras riesgosas para pasar a otro vehículo aunque se vea que adelante la barrera está baja y no se va a poder seguir avanzando…Y hay muchas más. Todo vale para poner el coche más adelante que…¿qué? ¿Qué quién? No se sabe. Nivel de boludismo: 3 sobre 5.

Vía ¿pública?
# El Leninista trucho: Es aquel que hace interpretación libre del concepto dictadura del proletariado. Es todo aquel piscuí que deja su vehículo en doble fila, o mal estacionado o, directamente en el medio de la calle (con suerte con las luces de stop encendidas) y ante cualquier reclamo te suelta un “che, estoy laburando”, y santo remedio, los derechos de quienes no laburan en repartos o son taxistas, se acaban allí mismo. Interesante… Nivel de boludismo: 2 sobre 5    Nivel de me chupa todo un huevo: 4 sobre 5

# El fálico: Este es un clásico. Es aquel que sostiene en la práctica que el vehículo más grande tiene prioridad de paso, siempre. Si viene por la izquierda, no importa; si el semáforo está en rojo, no importa, si se lleva por delante  otro vehículo, no importa.
Nivel de boludismo: 4 sobre 5.



Total...
# El jugador de video juego: Es aquel que, no se sabe bien por qué, cree que los peatones son seres inferiores, y merecen ser abatidos y humillados por los automovilistas desde sus volantes/joysticks. Si pasan delante de sus coches en una esquina, hacen sonar fuerte sus motores, o lo hacen corcovear, pa que se asusten esos giles…; Dejan el coche en pasos peatonales o rampas, total, lo importante es lo que a ellos les preocupa los demás...¿quiénes son los demás?; Si los peatones cruzan con su luz verde, doblan las esquinas y los apuran o los ningunean y no les permiten cruzar, más allá de que no tengan prioridad, porque ellos son así: superiores. Nivel de boludismo 5 sobre 5.



Y hay muchos especímenes más. ¿Se animan a proponer algunos más? Sólo basta con mirar a los costados en la calle.
DON CHICHO


3 comentarios:

  1. Me gusta mucho el blog.
    Cada una de las situaciones expuestas las vivimos a diario, la mala educaciòn se evidencia justamente allì en la calle y dudo que se modifique.Mucho tiene que ver con las frustraciones personales que los convierte en potenciales homicidas o suicidas.
    Todos los casos son indignantes, desde que vas a doblar con semàforo a favor y cedes el paso a peatones, soportando al automovilista que viene detràs puteàndote sin contemplaciones o hasta lo peor de todo, cuando te encontràs con madres filicidas que bajan a la calzada el carrito de su bebè primero mientras ellas se quedan en la acera esperando....
    En fin, cuando tengas tiempo y ganas date una vuela por Plan C, tal vez te guste. Un saludo.

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  2. Gracias Sibaris ya leemos PLAN C, un excelente espacio. Gracias por estar.

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  3. Gracias a ustedes por venir a nuestra casa tambièn. Voy a enlazar tu blog en el nuestro para que los lectores tengan un acceso directo!!
    Un abrazo y nos seguimos leyendo!!!

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