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Los señores Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín, y Jorge Fernández Diaz, por La Nación, nos cuentan que la Presidente por fin se dio cuenta de que sus políticas nos llevaban a la ruina y ha decidido cambiar el rumbo. Ricardo lo dice claramente en el título de la editorial: "Correcciones de rumbo", y Fernández es un poquito más metafórico: "Cristina metió el modelo en boxes".
La cuestión, para no quedarnos demasiado varados en los escritos de estos candidatos al pulitzer, es que parece ser que Cristina luego de su "abrumadora reelección", así lo dice Ricardo, entendió cómo era la cosa, que este modela nacional y popular ya fue, que la onda redistributiva no es copada y que hay que volver todo a foja cero, dejarse de chiquilinadas y volver lo más rápido posible a obedecer sin decir ni mú las recetas del fondo y las corporaciones. Y los dos periodistas independientes dan pruebas de que Cristina es poco menos que Cavallo, por lo de alumno aplicado, y que todo volvió a la calma de los '90.
Veamos qué dice Ricardo en Clarín: Cristina, de la mano de Boudou, "susurra a oídos de ciertos empresarios que no habrá otra salida que volver al mundo". Recibe conforme los retos de Obama que le dice que las normas están hechas para ser respetadas por todos, queriéndole decir que basta de separar el trigo, que le de para adelante y no se preocupe por esos que nada tienen, que el mundo es de los ganadores. Por último, señala que "frenó el enfrentamiento con la iglesia al dar su opinión sobre el aborto. No parece importar que la opinión de Cristina es de ella y la dio hace mucho tiempo y que los que votan son los legisladores, la cuestión es que Cristina está diciendo lo que los sagrados jerarcas de la iglesia quieren escuchar, y eso es bueno para la patria.


Me guardé un último comentario de Ricardo para el cierre. Le recomienda al progresismo recordar una frase de Maquiavello, sí, igual que Mariano, qué coincidencia, ¿no? La frase dice: "No debe pues, un Principe ser fiel a su promesa cuando esta fidelidad le perjudica y han desaparecido las causas que le hicieron prometerla". Ya le gustaría al barbado Ricardo que Cristina fuera una traidora, y que Argentina volviera a pecar en las mieles de la miseria ética para que sus jefes estuvieran contentos, eso le quitaría algo de la culpa que debe sentir, porque nadie es cipayo sin saberlo.
DON CHICHO
Pd: como siempre les digo, sería genial que pudieran leer los art{iculos que menciono. Es fácil, están en la web.
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