viernes, 20 de septiembre de 2013

Cristina, ¿dictadora o pusilánime?

Me aburro. Quizás por eso hace mucho que no escribo en este blog, más allá de la descarga libidinal que implica el twitter (@dosviejoschotos). Me aburro, mucho.
La discusión política, al menos la epidérmica, patina entre los márgenes de la mediocridad y el anecdotario. Yo soy bueno, ellos son malos; nosotros somos gente de honor, ella es una tirana, burra y ladina, Este parece ser el enunciado de las biblias de la discusión ideológica actual. Seño, fulanito no trajo la tarea; seño, menganito me mira mal; seño, sultanito no terminó y está hablando...
Me aburro. Creo que de un lado se acomodan a la mediocridad para navegar sin sobresaltos graves; para que los temas no sean otros, para que no los corran por izquierda. Y del otro lado, carecen de propuestas serias y, sobretodo, no piensan en correr a nadie por izquierda, ¡Dios nos libre!
Uno de los temas cruciales en los diarios de estos días, del que el gobierno, de algún modo, se hace cargo, es si el rumbo político cambió o no después de las PASO. Antes era una dictadora, cabezona, que no escuchaba a nadie. Ahora, escuchó el mensaje de la gente y cambió, clara señal de que está débil, de que su gobierno se cae a pedazos.
Lo hice porque yo quería, no porque vos me lo pediste, dicen algunos. Hacés lo que te pedí, pero ahora no lo quiero, dicen los otros.
Y mientras tanto, aburrido, espero que todos hablen sobre reparto real de la torta, impuesto a los ricos y a la timba, sobre salud y educación...
Un cambio rotundo y concreto requiere de un discurso rotundo y concreto. Hablando de pequeñeces, sólo viviremos pequeñeces.
DON CHICHO

viernes, 30 de agosto de 2013

“LEY DE MEDIOS”, ALGUNAS PRECISIONES

Antes que nada una obviedad: la “ley de medios”, ley nacional aprobada en (amplia) mayoría, no es una batalla entre el gobierno y la mayor corporación mediática del país. Se trata de una ley histórica que excede en mucho a este gobierno, a Clarín, a La Nación, a Cristóbal López y a mi primo Julio, que edita La Voz de González Catán. Esta ley instala en el tablero de qué se debe ocupar el Estado argentino. Es un escenario bélico, sí, pero no entre el kirchnerismo y el grupo Clarín, sino entre intereses nacionales y colectivos e intereses de grupos económicos privados que lucran con intereses económicos y culturales públicos. Si el Estado no puede decidir sobre políticas audiovisuales, económicas, sociales y culturales que incumben directamente en las vidas de las personas que lo forman, cerremos las puertas y entreguémonos; no queda más que discutir. Porque, ¿qué cuestionan los que se oponen a esta ley? Por un lado están los líderes de la oposición sin propuesta política, aquellos que son gerentes de intereses corporativos que buscan gestionar desde el Estado, que apuestan a criticar y hacer caer cualquier intento del actual gobierno que ponga la más mínima traba a las empresas a la que ellos responden creyendo que así el gobierno se debilitará y terminará cayendo. Y por otro lado están los directamente perjudicados, el grupo Clarín sobre todo, que no quieren ceder ni uno de sus privilegios. Es gracioso que una corporación que maneja el 45% del mercado audiovisual hable de que esta ley atenta contra la libertad de expresión. Una empresa que tiene el poder de decidir cuáles voces se escuchan y cuales no en gran parte del territorio nacional. Esa es la verdadera concentración del poder, el verdadero autoritarismo. Esta ley, bien implementada por supuesto, impide la concentración del poder, distribuye las voces, es plural y ampliamente democrática.
Y excede ampliamente a este y a cualquier gobierno. Los que la llaman la “ley K” buscan embarrar la cancha, buscan hacer pensar a la gente que es un capricho del gobierno para fundir al grupo Clarín porque es opositor. Esto es una burrada. Esta ley sirve también para poder controlar al gobierno, a este y a cualquiera. Esta ley hubiera impedido la fusión de Cablevisión y Multicanal, una jugada del gobierno de Néstor Kirchner para lograr que el grupo Clarín no lo hostigara. Miren qué curioso, hasta podría ser una “ley anti-K”.
Estamos en un momento clave. Si el Grupo Clarín le tuerce la mano al Estado nacional, el futuro se tornará oscuro. Las políticas nacionales deberán estar autorizadas por intereses financieros…otra vez.

DON CHICHO

miércoles, 7 de agosto de 2013

Cómo reconocer a un Miserable.

A continuación, una pequeña lista de indicadores de miserabilidad. Podrá decir usted que alguna vez dijo o pensó alguno, a lo que yo le diré que sí, que es muy humano ir hacia lo miserable, pero que la ética y ser buena persona consiste en ir en contra de esa tendencia con conciencia de lucha.





--El que se alegra de los choques de trenes en otros paises, o los derrumbes en ciudades gobernadas por partidos de tal o cual partido, porque piensan que les quita importancia a los siniestros viales o de cualquier tipo en los territorios gobernados por el partido que a ellos le gusta.

--El que espera con ansias malas noticias en los noticieros para profundizar su idea de que el país se desploma, y que le de  material a su stand up opositor.

--El que se enoja cuando un noticiero da una buena noticia y piensa que fue pagado por el gobierno.

--El que no distingue entre Estado y gobierno y rompe bancos en las plazas, estaciones de Metrobús, luminarias, etc, porque cree que así los jode a Macri o a Cristina.

--El que no cree justo pagar impuestos  porque no usa hospitales públicos.

--El que cree que la salud pública funciona mal porque la usan los extranjeros (morochos, claro).

--Los que dicen "Negrópolis" en lugar de "Tecnópolis", los que para afirmar que alguien es lindo dice "tiene ojos claros, es rubio", los que cotizan todo en dólares, los que no se preguntan nada.

CONTINUARÄ...

viernes, 5 de julio de 2013

Primera Plana

Por esa loca manía que tiene mi insomnio de cortar mi sueño en horarios impúdicos me veo haciendo zapping radial en lo profundo de la noche en busca de algún locutor tedioso que logre tumbarme. La otra noche,  mañana temprano para ser sincero, caí en Cadena 3, la radio cordobesa, y me encontré con el señor Rolando Vera. ¡Todo un descubrimiento! Más allá de que labura en un medio identificado claramente con un sector ideológico de derecha, neoliberal, que actualmente apoya militantemente a De la Sota por ejemplo él es un cuadro puro de ese pensamiento, y lo vomita cada madrugada en su programa. Profundamente católico practicante y profundamente neoliberal. Dueño de la idea que reza que el país está tan mal (al borde del abismo, como nunca antes) porque nos alejamos de cristo y su moral. No utiliza eufemismos para hablar de la presidenta de la Nación, ministros o funcionarios menores: los llama corruptos, ladrones, farsantes, mediocres, cretinos y demás. Todo esto con un tono extraño, quiere imitar a Gonzalez Oro pero no le sale. Un asmático en recuperación parece más bien, o un tipo que no sabe leer y lo hace a los pochazos. Mejor es que lo escuchen, les juro que no tiene desperdicio. Es ideología pura en un cuerpo, sin distorsiones ni disimulos. Si fuera yo profesor de comunicación lo utilizaría para demostrar cómo la realidad siempre toma la forma de la mirada ideológica que se le da.
Esta mañana, el simpaticón de Rolando, criticaba fuertemente a Moreno. En un momento habló de lo difícil que es mantener una pyme abierta y de todos los negocios que cerraban en Buenos Aires. Dijo textualmente lo siguiente: "si tengo una empresa y pago 5 mil pesos de sueldo, debo pagar 5 mil màs al Estado, al gobierno, a estos ladrones...así no se puede...además de vacaciones y aguinaldo" En una oración se pasa por el forro un par de derechos laborales y civiles, y la base previsional del Estado. Evidentemente Rolando extraña un país en el que los derechos laborales eran solo de los empresarios, en el que los trabajadores debían besar los pies de sus patrones por darles míseros sueldos por 12 horas de laburo, en el que las cajas previsionales eran muy débiles o robadas por las AFJP. Extraña un país en el que la solidaridad era solo de Caritas, la limosnera institucional, en el que el Todos quedaba aplastado por el Uno. Porque con ese ejercicio aparentemente pueril de decir ¿para que pagar si se lo roban?, se busca cambiar un modelo estructural de Nación. Buscan dinamitar el orden legal porque en el sálvese quién pueda, siempre ganan los más poderosos.

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