Supuestamente esto lo escribió Juan José Campanella. Palabras muy interesantes. Léanlo y después seguimos.
Una sensación de impotencia, de frustración y abatimiento nos noqueó.
Ya parece no quedar nada del orgullo de ser argentino. Y no es la economía.
Ni siquiera el caso Ciccone.
Ni de los hermanos Schoklender.
No se trata de Moreno y su avasallamiento tercermundista.
Ni de Ley de Medios.
El problema no es el tren de Once y los 52 hermanos que murieron... lamentablemente.
Ni tampoco el uso de las reservas.
No se trata del paro de los maestros, ni de las mentiras del Indec ni de la pesificacion.
El problema es otro.
Estamos perdiendo en silencio a nuestra Argentina.
La metamorfosis es brutal.
El país que tenemos hoy no es el que imaginamos, y el país de mañana será mucho peor de lo que imaginamos.
No hay respeto.
No hay educación.
No hay diálogo.
La búsqueda de la excelencia se abandonó por completo.
Nos acostumbramos al atropello del poder político, al patoterismo.
Al corto plazo sin una visión de país que nos ilusione. Que nos enamore.
Que queremos?
Volver a sentir orgullo de ser argentinos
Viajar seguros
Ver un desarrollo cultural sostenido
Transitar por las calles sin piquetes
Escuchar a un presidente conectado con el mundo
A decidir qué comprar.
Qué libros leer.
Respetar al maestro.
Los delincuentes presos.
Estadistas conduciendo al país.
Economistas manejando la economía .
Calma y paz.
No al odio y la crispación.
Los tres poderes funcionando.
Comprar dólares. O no.
Recibir cosas del mundo y poder enviar cosas al mundo.
Si querés lo mismo, circulá este mail.
En paz.
Argentina . te quiero !!!
Y no quiero perderte.
Juan José Campanella
Lindas palabras, sentidas.
El talentoso director nos propone un texto fuertemente cargado ideológicamente, y muy claro.
Veamos.
Claramente nos dice que a ellos (él se pone como representante de un grupo) no les importan los casos de corrupción como la estafa de Schoklender, ni los casos de descuido fatal de lo público (caso Once). Esto no les importa. Ellos sólo quieren restaurar un viejo orden. Una Argentina que les gustaba y los ponía orgullosos. Ellos se aterrorizan ante la metamorfosis brutal que vive nuestro país...un cambio brutal que no les gusta. Este es el tema central. Quieren volver para atrás. Quieren un presidente conectado al mundo, abierto al mundo, para poder recibir cosas del mundo, recibir sin aduanas, por línea directa, sin tasas, de igual a igual. Ellos odian la pesificación, quieren dólares. Añoran sentirse ciudadanos de New York, porque para ellos es más cercana la quinta avenida que la Crovara Avenida en Lomas del Mirador.Ellos quieren desarrollo, no el tercermundismo de Moreno que es un horror. Ellos no quieren que se usen las reservas para cuestiones que hacen al bien común, no, ellos quieren que brillen en los pasillos del Banco Central, para que no sé quién vea lo grosos que somos. Ellos no quieren la ley de Medios, ¿para qué? si ellos pueden hacer cine, tele y radio sin problemas...¡Ahora cualquiera labura en los medios, cualquiera opina, viejo! Y los enoja tanto esta metamorfosis política que se les nubla la vista y hasta ven cosas que no parecen existir. Ven un país sin desarrollo cultural sostenido, ven un país en el que no se puede decidir qué comprar o qué leer. ¡Parecemos Cuba, qué horror, o EEUU, con su férreo control de importación, Dios nos libre! Y a los gobernantes también los ven medios difusos. Quieren tener líderes que se vinculen carnalmente, no que impongan agenda o pisen fuerte con opinión nacional y regional, porque lo que les importa a ellos es tener los platos franceses para el fin de semana. Líderes que nos permitan disfrutar de los bellos espejitos de colores. En ese sentido creo que usa mal la palabra estadista, creo que quiso decir que ellos quieren técnicos conduciendo al país. Gente que ejecute manuales impresos en Chicago.
A ellos este país no los enamora. Y yo opino, para entenderlo a Juan José, que nadie puede enamorarse de alguien a quien no conoce. porque la mayor metamorfosis se da en la Argentina que ni él ni la burguesía porteña conoce. Ellos sólo ven la parte del menos en el reparto, no ven el proceso total. O no les interesa, que esa es otra opción. A ellos no les interesa que se robe corruptamente, ya lo dicen, porque a ellos nunca les va a faltar nada. A ellos lo que les jode es que se desluzca la fiesta, dejar de ser parisinos.
DON CHICHO
domingo, 19 de enero de 2014
lunes, 6 de enero de 2014
Caída del gobierno
Lleno está el planeta Argentina de nabos. Seres ciegos, sordos y obedientes que se empeñan en ser parlantes para las ideas que se establecen como discurso único en algún local partidario o cualquier oficina de las corporaciones. Y esta necedad militante lleva siempre a justificar hechos nefastos si es que el que los cometió lleva puesta la camiseta del mismo club del que juzga.Una necedad que encubre a otra. Creer que un gobierno no puede permitirse presentar fisuras porque eso implicaría su fin absoluto es propio de un necio.
Si los gobiernos fracasaran no bien se les indilgara una medida reprobable por la mayoría o por algún grupo de poder, o que contradijera lo que había prometido antes de ser electo, ningún gobierno quedaría en pie.
Hagamos la prueba. Sería injusto evaluar al gobierno de Alfonsín sólo hablando de la ley de punto final; o al de Perón (cualquiera de los tres) a la luz del orden fascista que le impuso a los sindicatos; o al de Castro por defender la dependencia a la URSS; o al de Me(n)em por haber eliminado la colimba.
Los gobiernos son procesos complejos, históricos; y toda medida debe ser juzgada en relación al conjunto, a la dirección en la que avanza cada modelo. Y esto es así para bien y para mal, porque cuando una medida desentona con el modelo se nota mucho y es difícil de maquillar (el nombramiento de Milani o la amistad con los gordos/garcas de la CGT son ejemplos de esto en el gobierno nacional).
Una medida equivocada no implica el fin de un gobierno. Plantearlo así es ser necio, querer manipular la opinión pública o perseguir intereses destituyentes. Una medida en sí misma no mueve la aguja. Muchos de los que hoy cuestionan al Estado por no intervenir en contra de las empresas de electricidad eran los que exigían no hace mucho que se las privatizara y que se las dejara "en libertad". El tema central no son las medidas sino los modelos. La batalla silenciosa se da por los caminos, por la dirección tomada. También, claro está, dentro de cada modelo hay cosas a corregir y traidores o mercaderes a expulsar. Tapar esto puede llevar a desvirtuar el camino y atentar desde adentro. Podriamos decir que la camiseta se debe lavar cada vez que se mancha, pero nunca se cambia...bueno algunos sí, pero esos no cuentan.
DON CHICHO
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Cristina, la traidora
No deja de sorprenderme cuán diversos somos "los argentinos". Esta gente, me refiero a los que hicieron este afiche y a los muchos que se ríen pues se identifican ideológicamente, tienen un pensamiento que me asusta. Este afiche dice muchas cosas, pero la más rotunda, claramente, es que lo que les jode de Cristina Fernández y sus gobiernos es que "esos" hayan sido, de alguna manera, mejor o peor, visibles. Cristina, esa que usa carteras caras o se aloja en hoteles súper chic, esa que es gente como uno, en lugar de seguir haciendo la plancha, metió la cuña, tocó la herida. No se si la curó, pero la tocó. Este gobierno no hizo la grieta, la iluminó. Un sector del país quería seguir pensando que Argentina solo era la de un lado, pero ahora la grieta se ve, y del otro lado hay gente, familias, patria. Solo es un tema de fronteras.
DON CHICHO
viernes, 13 de diciembre de 2013
Rugby para todos y todas
Hoy escuchaba por radio a uno de los responsables de Rugby sin fronteras (una especie de ONG que intenta bajar línea en relación a ciertos valores de conducta social). Propone para el 16 de diciembre realizar en la plaza San Martín El Scrum Más Grande De La Historia, para que todos empujemos juntos hacia adelante. Me pareció genial este hecho para establecer una analogía con ciertos movimientos que se están dando en las ideas argentinas. Hace un tiempo muchos políticos de todas las fuerzas partidarias, y sobretodo de la oposición unificada tras un discurso único, hablan de estar juntos, unidos, todos como hermanos, de la mano y mirando para adelante. Casi como un scrum. La cuestión que casi nunca se menciona es que en un scrum no se empuja para adelante solamente, se empuja contra otro equipo, contra otros muchachotes que nos quieren perjudicar. Y me parece que ahí está la clave. Pedir juntarse para tirar todos a la vez es muy noble, pero no significa nada si no definimos en el acto contra quienes empujamos, a quienes queremos sacar de la cancha. En el rugby todo parece ser muy leal, valeroso, digno y moralmente válido, pero tambien está la otra parte: se deja todo en la cancha en pos del objetivo común (derrotar al contrario), se golpea duro, se defiende al compañero, se maltrata al rival a la hora de los bifes dejando en claro que estamos dispuestos a dar batalla. Y todo esto no impide tomarse unas birras en el tercer tiempo, todos juntos, ellos y nosotros. Este es el legítimo diálogo que debemos lograr, en ese momento, no en el fragor de la lucha, ahí debe ser a cara de perro, con el objetivo claro.
DON CHICHO
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