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miércoles, 5 de octubre de 2011

La cosificación de la cosa

¿Me trajiste a la nena?
Sólo escribo para pensar dos cositas sobre la misma cosita.  La cosificación que sufren las personas en el programa más visto de la televisión.
Lo primero que quiero invitarlos a pensar es, no sé si se dieron cuenta,  la importancia que cobró desde hace un tiempo el decir todo, en mostrar todo, en ofrecer todo lo que uno es o piensa. Claro, después está ver si realmente eso que uno muestra dice u ofrece es lo que uno tiene para mostrar decir u ofrecer. Pero eso es otra cosa. La cuestión es que, aparentemente, hoy garpa mucho decir cualquier verdura con el agregado de la aclaración "soy sincera", "soy franca, tal cual soy" "no soy careta". Parece ser que uno es re-groso si muestra sus bajos instintos, que son, por escencia, privados, públicamente. Te mando a la mierda, o digo que buchoneo  compañeros, o aseguro que manejo borracho, y lo hago todo diciendo antes, "Y bueno, loco, yo soy este, soy sincero, no escondo nada..." y con eso parece que todo lo que hago es super genial, digno de un prohombre. El mostrar los cuerpos, hasta su menor resquicio, desnudos, literales, me parece que va en el mismo orden. Soy más groso, más libre, más superado, si me expongo, sin filtro alguno, en la vidriera más vista de la Tele local. Para el bizarro jurado, el puntaje (que puntúa baile) sube si se desnudan. ¿Sería como el premio económico que el magnate libidinoso le da a la prostituta si le baila lindo?
"UUU, qué lindo, una Barbie grande"
Otra cosa, que es lo mismo. ¿Vieron en las pelis que cuentan las crónicas de la esclavitud en EEUU, en las que los sajones eligen africanos encadenados, en una plaza, mirándoles los dientes, las piernas, los brazos...y luego le hacen una oferta al esclavista que los vende? ¿No les parece que lo que pasa en Bailando por un Sueño es parecido? ¿podríamos decir:que Bailando por un sueño es un catálogo móvil?
El sexo es genial, un hermoso cuerpo amante es embriagador; besar, oler, sentir...pero que sea de a dos (o de a tres o cuatro, o cinco para los fiesteros); nunca de a uno con un objeto saca calenturas. Eso es abuso, si hay otra persona, sino es una paja degradada. En los dos casos, un caso clínico y una hijaputez.
Aguante la fantasía...no la ficción
DON CHICHO

viernes, 23 de septiembre de 2011

El sexo no se elige.

Está en danza por estos días un temita que sigue dando dolores de cabeza a los chicos del Opus y a los ultras de cualquier religión: el mal llamado cambio de sexo.
Existen dos proyectos, avalados por el gobierno nacional, sobre cambio de sexo. Uno es presentado por la legisladora Diana Conti y está apuntalado por la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). El otro es presentado por la legisladora Juliana Di Tullio y está promovido por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bi, y Transexuales (falgtb)
Los dos proyectos se centran en la identidad de las personas y sus derechos humanos; e implican dos logros básicos en el tema: Una posible intervención quirúrgica cubierta por el plan  nacional de salud y un nuevo DNI con foto nueva. Estas dos medidas conforman lo que desde el proyecto se denomina Reasignación de sexo.
Todo muy bien, en este país la cuestión de la identidad debe ser palabra santa para todos. Lo que no me cierra, muchachos, son las palabras que se usan para referirse al tema. Me parece que desinforman y terminan embarrando la cancha.
Decir "cambio de sexo" implica que la sexualidad se refiere a dos únicas categorías. O se tiene pitulín o se tiene cachuflita, no hay más. Esta es una posición muy cercana a la que los inquisidores tendrían. Muchachos, Freud murió hace más de 70 años, ¿oyeron hablar de él?
¿A quién le importa?
Existen tantos sexos como personas. Cada uno  lleva adelante su práctica sexual como quiere y puede.¿O me van a decir que El Facha Martel tiene el mismo sexo que un párroco de provincia, que Pachano, o que yo? Con la lógica binaria, los cuatro somos SEXO: VARÖN, en cualquier formulario. El concepto género vino a aclarar un poco las cosas. La distinción dejó de ser tan sexista y tomó ribetes culturales.
Lo que quiero decir, para no irme por las ramas, es que nadie cambia de sexo. cada quien mantendrá, dentro de sus posibilidades, las prácticas sexuales que desee. Lo que ocurre es que la sociedad, el Estado y todos sus organismos burocráticos, tratan de buscarle una denominación a un sentir de muchas personas que es disfuncional con las nomenclaturas públicas.Y eso está muy bien como primer paso, como punto de partida. Hay más que dos sexos, bien, pero ojo, porque tampoco hay tres o cinco o siete.
Pregúntome yo, ¿para qué sirve aclarar sexo o género en cédulas, pasaportes y documentos? Últimamente se está diciendo como si quisiera decir algo, que existen cuestiones médicas para las que sí es importante si sos portapito o portaconchita. Preguntome yo again, ¿Es que los médicos son ciegos, sordos o no saben darse cuenta de esas cuestiones en el mismo acto de la revisación?  Creo yo que el género es fundamental a la hora de analizar y tomar medidas a nivel cultural y social. Estas cuestiones no deben estar aclaradas en documentos pues nada suman. Sé que recién ahora votamos todos juntos en las elecciones, se ve que estas cositas le duelen aún a nuestra sociedad, pero si vamos a mover el avispero,  ¿por qué no ajustamos la tuerca un poquito más?
La lógica binaria y la cuestión del "cambio", abre la puerta a los que dicen que el sexo se elije. Se elige cómo llevarlo adelante, si se reprime o se lleva adelante, pero un tipo, se lo juro, no disfruta de su hombre porque está de moda; como una mujer no se derrite en los brazos de un muchacho porque le gusta más que una portaconchita. El sexo es algo clave en la identidad. Y la identidad no se elige, se tiene. con el sexo pasa lo mismo. Y, en este sentido, la "Reasignación de Género" sirve para echar luz sobre la diversidad, para obligarnos, como Estado, a darles derechos que antes no tenían (¿se dan cuenta lo bestias que somos aún en el siglo 21? repítanse la última frase, van a ver que nos muestra como retrógrados),  para gritarle a la sociedad DEJEMOS YA DE JODER CON JUZGAR CÓMO GOZA SEXUALMENTE EL OTRO.
Chau, me voy a ver a Tinelli, unga unga.
DON CHICHO

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