
Está en danza por estos días un temita que sigue dando dolores de cabeza a los chicos del Opus y a los ultras de cualquier religión: el mal llamado
cambio de sexo.
Existen dos proyectos, avalados por el gobierno nacional, sobre cambio de sexo. Uno es presentado por la legisladora Diana Conti y está apuntalado por la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). El otro es presentado por la legisladora Juliana Di Tullio y está promovido por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bi, y Transexuales (falgtb)
Los dos proyectos se centran en la identidad de las personas y sus derechos humanos; e implican dos logros básicos en el tema: Una posible intervención quirúrgica cubierta por el plan nacional de salud y un nuevo DNI con foto nueva. Estas dos medidas conforman lo que desde el proyecto se denomina
Reasignación de sexo.
Todo muy bien, en este país la cuestión de la identidad debe ser palabra santa para todos. Lo que no me cierra, muchachos, son las palabras que se usan para referirse al tema. Me parece que desinforman y terminan embarrando la cancha.
Decir "cambio de sexo" implica que la sexualidad se refiere a dos únicas categorías. O se tiene pitulín o se tiene cachuflita, no hay más. Esta es una posición muy cercana a la que los inquisidores tendrían. Muchachos, Freud murió hace más de 70 años, ¿oyeron hablar de él?
 |
| ¿A quién le importa? |
Existen tantos sexos como personas. Cada uno lleva adelante su práctica sexual como quiere y puede.¿O me van a decir que El Facha Martel tiene el mismo sexo que un párroco de provincia, que Pachano, o que yo? Con la lógica binaria, los cuatro somos SEXO: VARÖN, en cualquier formulario. El concepto
género vino a aclarar un poco las cosas. La distinción dejó de ser tan
sexista y tomó ribetes culturales.
Lo que quiero decir, para no irme por las ramas, es que nadie cambia de sexo. cada quien mantendrá, dentro de sus posibilidades, las prácticas sexuales que desee. Lo que ocurre es que la sociedad, el Estado y todos sus organismos burocráticos, tratan de buscarle una denominación a un sentir de muchas personas que es disfuncional con las nomenclaturas públicas.Y eso está muy bien como primer paso, como punto de partida. Hay más que dos sexos, bien, pero ojo, porque tampoco hay tres o cinco o siete.
Pregúntome yo, ¿para qué sirve aclarar sexo o género en cédulas, pasaportes y documentos? Últimamente se está diciendo como si quisiera decir algo, que existen cuestiones médicas para las que sí es importante si sos portapito o portaconchita. Preguntome yo again, ¿Es que los médicos son ciegos, sordos o no saben darse cuenta de esas cuestiones en el mismo acto de la revisación? Creo yo que el género es fundamental a la hora de analizar y tomar medidas a nivel cultural y social. Estas cuestiones no deben estar aclaradas en documentos pues nada suman. Sé que recién ahora votamos todos juntos en las elecciones, se ve que estas cositas le duelen aún a nuestra sociedad, pero si vamos a mover el avispero, ¿por qué no ajustamos la tuerca un poquito más?
La lógica binaria y la cuestión del "cambio", abre la puerta a los que dicen que el sexo se elije. Se elige cómo llevarlo adelante, si se reprime o se lleva adelante, pero un tipo, se lo juro, no disfruta de su hombre porque está de moda; como una mujer no se derrite en los brazos de un muchacho porque le gusta más que una portaconchita. El sexo es algo clave en la identidad
. Y
la identidad no se elige, se tiene. con el sexo pasa lo mismo. Y, en este sentido, la "Reasignación de Género" sirve para echar luz sobre la diversidad, para obligarnos, como Estado, a darles derechos que antes no tenían (¿se dan cuenta lo bestias que somos aún en el siglo 21? repítanse la última frase, van a ver que nos muestra como retrógrados), para gritarle a la sociedad DEJEMOS YA DE JODER CON JUZGAR CÓMO GOZA SEXUALMENTE EL OTRO.
Chau, me voy a ver a Tinelli, unga unga.
DON CHICHO