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jueves, 15 de septiembre de 2011

DIÁLOGOS (PARTE 4)

Reunión de urgencia en el bufet  del Defensores del Oeste. Un trágico accidente vial a escala nacional los convoca a verter nuestras sanadoras palabras críticas que intentarán llegar a los meollos del asunto, porque de tan jodido y complejo, el tema, presenta varios niveles de análisis. Llegan corriendo, Don Cosme pide, valeroso, un ajenjo bien fresquito; Don Chicho, más tímido, un Cynnar con limón. Se sientan a una mesa alejada de la muchachada, que discute sobre la bicicleta de Damiao y se meten con el pobre de Papa que ocupaba, según ellos injustamente,  el lugar de Clemente Rodríguez.

DON COSME (DC): La responsabilidad es múltiple. El primer responsable directo es el chofer, que lamentablemente representa las conductas viales de la media de los conductores de Buenos Aires y Conurbano.

DON CHICHO (DCH): Me parece que a los diferentes protagonistas de esta tragedia no se los puede juzgar por separado, sino como piezas de un sistema que está en estado crítico permanente. Porque el panorama es el siguiente: La barrera rota,  o lenta,  o corta, da igual; no hay guardabarreras; el tren pasa a 20 centímetros de la línea de calle; como conductores muchos conciudadanos son un desastre, casi suicidas constantes...

DC: El sistema está formado por hombres, que poseemos una idea inmediatista de la vida y de la muerte también. Todo da igual...

DCH: A la mierda Don Cosme, no se me ponga pesimista. Usted sabe bien que en una sociedad, aún en la nuestra, los cambios son posibles. Lo primero que tendría que pasar con esta tragedia es encontrar a los responsables y hacerles pagar por todas las muertes. Lo segundo es respetarnos más a nosotros y a los otros y no poner a cada paso nuestras vidas en riesgo.

DC: ¿Y a usted no le parece que este no será un tema de dos semanas? Los medios lo inflan y desinflan según su conveniencia

DCH: Desde ya que los medios hacen eso, pero esto trasciende a los medios. Compañero, estamos hablando de nuestras vidas, y los que cortan el bacalao y, los más importantes, nosotros mismos, ya sabemos lo que pasó y lo que seguirá pasando si todo queda igual, más allá de los medios. Si no se hace nada, todos, incluidos nosotros, nos hacemos los boludos ante las muertes de los demás.

DC: El medio es el mensaje, Chicho, Los conflictos se dirimen en los medios. Si tenemos a un colectivero al lado que pasa en rojo no le decimos nada, ahora, si vemos una cámara de televisión, enseguida lo denunciamos.

DCH: Es lo que yo le digo Cosme, nosotros tenemos que meter el cambio. Si nos alegramos porque el bondi va a 90 por una avenida porque así llegamos antes al laburo somos, además de cómplices, unos hijos de puta. Y decirle algo al colectivero o a un amigo pistero, no nos hace buchones...es que a veces podemos ser tan estúpidos...

DC: Y además el estado de las vías y las barreras...

DCH: Piden todos barreras largas que cubran toda la calle, pero yo me pregunto, la verdad, pensemos en serio, ¿cuánto tiempo pasaría hasta que el primer energúmeno se bajara y partiera la barrera a la mitad porque llega tarde al laburo? ¿Y cuántos de los que lo ven actuar no lo justificarían? Piénselo bien.

DC: Como todo acto ideológico se manifiesta constantemente; y como todo acto ideológico es abalado por quienes componen la acción .

DCH: Y como todo acto ideológico, para poder cambiar se necesitan acciones legales y políticas públicas firmes y decididas.

DC: ¿Como Macri con los sapitos?

DCH: Y sí, por más que lo lleve adelante Mauri, es una medida lógica. No se pierde tiempo, no se colapsa la vía pública y se previenen los accidentes.

DC: Y la gente que se opone porque se le desvalorizan la casa o le quitan flujo de gente a sus locales cercanos a los pasos a nivel, ¿no le importa el bien general?

DCH: Poco debería importarnos. La buena política no es otra cosa que elegir bien. La cuestión es el bien público general. Con esos tres o cuatro "damnificados" se deberá arreglar unas lógicas compensaciones, pero eso es harina de otro costal. La obra debe hacerse si es que debe hacerse.
Lo mismo pasa con el famoso soterramiento

DC: La nueva vedette de los medios. El tema siempre estuvo presente. Ahora se lo repite todo el tiempo  con el único objetivo de remarcar la supuesta inoperancia del gobierno. Pero esto,también, es netamente ideológico, porque aquellos que acusan también poseen propia inoperancia en sus quehaceres.

DCH: No debemos dejarnos envolver en esas mieles que otros disfrutan. Debemos exigir soluciones a nuestros temas. No nos debemos conformar ni tomar por comunes acciones que sabemos que están mal, que nos perjudican como sociedad.

DC: Ahora que el ajenjo me calentó el pico y la sesera, me voy a escribir un artículo sobre la descentralización, un tema que mucho tiene que ver con lo hablado hoy, por los tiempos, vio. Por eso me voy rapidito.

DCH: Entonces yo me quedo solari en esta mesa y, pa no ser menos, me pongo a escribir sobre un temita que me anda dando vueltas por la sesera. Ya sabrán de nosotros estos pelafustanes....

viernes, 9 de septiembre de 2011

Argentinos invisibles

Hoy quiero iluminar uno de los tantos invisibles que andan por ahí, por nuestra sociedad, por nuestra patria, y que nos esforzamos en no ver. Para ello me voy a servir de un simpático artículo publicado en La Nación el 29 de agosto pasado (sí, ya lo sé, si no existiera este diario divino y el otro, más pequeñin, tendríamos que salir a laburar con Don Cosme…).
La nota comienza así:
La reforma del Código Contravencional porteño, una presencia más activa del Estado en las calles, regulación de algunas actividades informales y agilización de los procesos para castigar a los infractores. Esas son algunas de las propuestas que funcionarios, legisladores y representantes de asociaciones vecinales aportaron a La Nacion en la conclusión de la serie de notas que este diario ha publicado para exhibir el estado de ilegalidad que, en numerosas zonas y por distintos motivos, domina el espacio público.
Hasta ahí, todo bien. El que joda algo público, o cualquier cosa que sea de todos, para beneficio propio, debe ser castigado, sea el espacio, el patrimonio, los derechos, o lo que sea. Pero la nota sigue y se despacha con esto:
La ocupación ilegal o informal de la calle se revela de distintas formas: con la venta ilegal ambulante y con el avance irregular de locales habilitados; con el crecimiento de los asentamientos producto de la marginalidad social y con los que lucran con el estacionamiento; a todo eso se suma el flagelo cotidiano de los piquetes que colapsan el tránsito y crispan tanto a automovilistas como a peatones.
La Biblia y el calefón. Parece ser que en la calle, es lo mismo un grupo de personas ejerciendo un derecho constitucional, por sufrir, seguramente, una carencia injusta; que un carrito de panchos. Es lo mismo porque los dos joden el tránsito, porque los dos molestan. Y para los que sospechan que este escrito es producto de mi exageración, los muchachos de La Nación me ayudan con una interesante lista que ratifica con creses lo que acabo de decir:
SEIS PROBLEMAS Y SIETE PROPUESTAS
1. COMIDA EN LA VEREDA. De los 6250 puestos que existen sólo 40 están oficialmente habilitados
2. VENTA AMBULANTE. Mueve por día entre 2 y 7 millones de pesos en la ciudad
3. PIQUETES. Hay, en promedio, cuatro cortes diarios; la justicia porteña no pena los cortes
4. VILLAS. Cada día se afincan en los asentamientos 15 personas más
5. PARKING. Hay varias zonas en las que se han instalado valet parking que funcionan sin permisos
6. MESAS Y SILLAS. Por día se hacen dos multas por ocupaciones indebidas.

Esta hermosa imagen no crispa a nadie, parece.
“Colapsan el tránsito y crispan tanto a automovilistas como a peatones”. Esto es claro. Ellos no son automovilistas. Ellos no son peatones. Ellos no son. Es muy habitual que en los noticieros se informe sobre los piquetes o manifestaciones (porque eso son lo que son, ciertos medios no tienen los huevos de criticar abiertamente una manifestación política, y se esconden en el término “piquete”), como obstáculos en el tránsito y nada se diga de cuáles son los reclamos, ni siquiera de quiénes se trata. Hay parte de la población que es invisible para la gloriosa opinión pública. ¿Qué es lo que nos da miedo? ¿Cómo es que permitimos que esta cosificación campee por los medios y por las bocas de muchos de nosotros sin que nos explote el bocho? ¿Por qué una silla invadiendo una vereda de un bar por una coima a un inspector nos recuerda a una pastiserie parisina y una marcha que ocupe parte de una calle nos ofusca? Sí, ya sé que me voy a la mierda, pero no mucho, ¿no?
Ayer Boudou dijo en un acto en La Matanza: “Estamos inaugurando el ciclo del amor al prójimo”, mientras entregaba escrituras de viviendas en nombre de la Nación (la nuestra, la de todos, no el periódico). Me ilusiona que se refiera a esto de lo que hoy hablo. Empezar a ver a todos los que somos, porque si son invisibles no están, no existen, y así es muy difícil empezar a hacer algo para solucionar sus problemas.
Sí, ya sé, con que sean visibles no alcanza, pero, paciencia…Paciencia.
DON CHICHO

Pd: Antes de que salten sobre el pie derecho como un travieso saltimbanqui les digo que, obviamente, no es lo ideal que miles de personas, diariamente corten las calles. Lo que pido es bajar a la tierra, ubicarnos en este tiempo y en esta coyuntura nacional; ver los problemas en su contexto y no desde el frasco de mayonesa.
Puta, esto de aclarar no se me da muy bien. El tema es que hay tantos susceptibles… 



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