Hace muchos años, cuando Bilardo dirigía a Boca y Menotti a Independiente, yo, hincha de Boca, quería que cuando se enfrentaban ganara Independiente. Lo vivía tremendamente conflictuado. ¿Mi equipo, mis colores; o una forma de juego, una idea de vida? Casi siempre, un empate me dejaba tranquilo, no ganaba el que defendía una forma de vida miserable, que no era solidario ni proponía que era más importante la dignidad que una victoria eventual; pero tampoco perdía el equipo de mis amores.


Este recuerdo me visitó hoy cuando leí el título principal de la tapa de Clarín:
"Polémica política por el impacto de la crisis en el país". Porque, ¿qué es lo que sostiene el titular? Claramente intenta instalar que la crisis golpea al país.
Es casi una expresión de deseo. Arman la nota para hacer ver que varios economistas se reunieron para debatir sobre cómo hacer para que la crisis no nos destroce cuando llegue, porque
va a llegar.
Pienso que estos tipos, que con tal de que nuestro gobierno, su modelo ideológico, pierda el mando les importa poco que el país se vaya a la merda. Pienso que serían dichosos si la crisis devastara nuestra patria. Pienso esto y pienso en la anécdota de Bilardo y Boca y siento culpa. ¿Soy un ser miserable?
Para intentar exculparme expondré un par de diferencias entre las dos cuestiones.
1) Uno puede ser un miserable y que con tal de que el enemigo caiga no le importe los medios usados, pero lo que transforma esta cuestión ética en una hijaputez ilícita es a quiénes afecta. Mis deseos de que Bilardo perdiera incidían sólo en mí; me hacía mala sangre o no, y ahí quedaba la cosa. Los deseos de que la "Argentina K", que es la de todos, se estrole ante la crisis, puede afectar negativamente a millones de personas. El fracaso de todos es inherente a que el país naufrague. Ya esto, expresado en la tapa de un diario importante es una
declaración rotunda de que los intereses de ciertos sectores están por sobre el bien común. Y hay más: 2) Yo nunca hice campaña en contra de Bilardo, ni siquiera lo puteé desde la popular. Esta tapa, sin ambargo, es una clara declaración ideológica, es
militancia (hay que avisarle a los delfines del grupo que se creen objetivos en TN, para que se enteren), y sobretodo, y esto es lo más jodido, es
mentira, es una operación miserable, un intento de desestabilización del país, no sólo del gobierno.

Lo mismo hicieron en Ayacucho. Lo mismo hacen a diario.
Pienso escribir más sobre esto, porque da muchísima tela y es fundamental estar avispado en este sentido. Será en otro momento, ahora me voy a poner las patas en agua con sal y me voy a dar con un masajeador divino que me compré hoy, No sé si vuelvo.
DON CHICHO